La confusión del mercado

A pesar de la claridad con la que la Ley 26/2006 regula y delimita el ámbito de la mediación en los seguros privados, el desconocimiento de la normativa entre los consumidores genera un evidente estado de confusión en el mercado, agravado por la proliferación del intrusismo profesional y de ciertas prácticas transgresoras de la legalidad.

Para que el consumidor pueda elegir la solución más conveniente  a sus intereses entre el laberinto de opciones que se le ofrecen, conviene previamente delimitar y definir con nitidez cuáles son las figuras profesionales y los servicios más usuales que pueblan el mercado de seguros.

Las Compañías Aseguradoras ofertan al usuario diversos tipos de pólizas de variada complejidad, bien por ventea directa o utilizando distintos canales de mediación y distribución, tanto profesionales (Agencias y Corredurías) como puramente comerciales (Líneas directas, Bancos y Entidades Financieras, Grandes Almacenes). Evidentemente, no todas estas vías ofrecen las mismas garantías de profesionalidad.

Agentes y Corredores representan las dos categorías profesionales que la legislación establece en el marco de la mediación de seguros. Ambos tienen como misión intermediar entre las compañías y los tomadores de seguros como guías especializados en medio del complejo mundo de la oferta y la demanda.